El karma no es un castigo: comprender las causas de nuestro sufrimiento
4a. Enseñanza
SIETE ENSEÑANZAS DE XIĀNDĂO 先導 GLAUCO BRANDA:
4a. Enseñanza: El karma no es un castigo: comprender las causas de nuestro sufrimiento

Cuando atravesamos situaciones dolorosas, frecuentemente nos preguntamos: ¿por qué me sucede esto?, ¿qué he hecho para merecerlo?, ¿por qué Dios permite que sufra?
Estas preguntas nacen muchas veces de una interpretación de la existencia basada en el premio y el castigo.
Sin embargo, Yánshèng Dào 聖言道 propone comprender el karma desde otra perspectiva.
El karma es la ley de causa y efecto.
Nuestras intenciones, pensamientos, palabras y acciones producen consecuencias que influyen en nuestra experiencia de vida.
Si cultivamos constantemente el resentimiento, el miedo y la hostilidad, esas disposiciones condicionarán nuestra manera de interpretar los acontecimientos y relacionarnos con los demás.
Si desarrollamos amor, gratitud, comprensión y serenidad, también transformaremos profundamente nuestra experiencia interior.
El karma no debe entenderse simplemente como una fuerza que nos castiga por nuestros errores, sino como una oportunidad para comprender las consecuencias de nuestra manera de vivir.
Muchas veces sufrimos no solamente por lo que sucede, sino también por la interpretación que hacemos de aquello que sucede.
Nuestros sistemas de creencias, adquiridos desde la infancia, pueden hacernos experimentar amenazas donde no las hay, sentirnos rechazados sin fundamento o anticipar constantemente desgracias futuras.
Por eso, el trabajo espiritual requiere observar el origen de nuestras reacciones, ¿De dónde provienen? ¿De nuestras programaciones, de experiencias dolorosas que hemos sufrido en el pasado, de un mandato familiar? o aún mas profundo, ¿De nuestro depósito de semillas kármicas?.
Nuestras reacciones deberían de provenir de la Yánshèng 聖言, el Orden Divino. De crear un sedimento de Dharma en nuestro conciente y ésto es un trabajo que requiere práctica constante mantenida en el tiempo.
Cuando aparece una dificultad, en lugar de preguntarnos por qué nos sucede, podemos preguntarnos qué transformación necesito hacer en lo profundo de mi, para que esto no vuelva a surgir.
¿Estoy reaccionando desde el miedo? ¿Estoy defendiendo una imagen de mí mismo? ¿Estoy interpretando la situación desde una creencia que nunca he cuestionado?
Esto no significa atribuir toda enfermedad, injusticia o desgracia a una culpa personal. Significa reconocer que nuestra respuesta conciente ante las circunstancias, puede ser transformada, con las enseñanzas y la visión correctas de mi propia autoidentificación; lo cuál hace que éstas circunsrancias que estoy atravesándo, son en realidad una oportunidad de transformación.
El karma, comprendido espiritualmente, nos invita a asumir responsabilidad sobre aquello que verdaderamente podemos transformar en nosotros mismos.
Reflexión final: Las circunstancias dolorosas por las que atravesamos, no provienen de una condición entre ser "bueno" o " malo", no son un castigo, antes bien, provienen de la distorsión de la autopercepción; de la identificación con nuestro falso yo, con toda su mochila de miedos, culpas, falsas creencias, limitaciones y pogramas subconcientes. En este sentido aprender a liberarnos de todo esto concientemente, aprendiéndo y practicando el Dharma, generará efectos armoniosos en nuestra vida.
Xiāndăo 先導 Glauco Branda
#YánshèngDào 聖言道





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