Testimonio: VALENTINA AZNÁREZ
Cuando conocí a mi Maestro Dǎxiāo Àn 打消暗 Glauco aún recuerdo el impacto que sentí.
En ese entonces tenía 21 años y pese a mi corta edad, la vida - aunque no sufría grandes padecimientos - no me conformaba como tal, me parecía vacía y superficial.
Antes del comienzo de un grupo de Yánshèng 言圣, es requisito una charla previa con el Maestro y así fue.
Sus palabras me conmovieron tanto y calaron tan profundo en mí, que copiosas lágrimas caían ante la paz y la felicidad de escuchar La Verdad, tan pura y exenta de intereses.
Era lo que mi corazón había anhelado siempre.
Me habló del sentido de la vida, que no es otra cosa que volver a nuestro Hogar Original a través de la transformación del Corazón. Sinceramente no recuerdo todas las enseñanzas que me dio aquel día, pero lo que sí recuerdo es que despertó algo muy profundo en mi, me fui de allí convencida que ya no tenía dos opciones en mi vida, ni aunque quisiese podría hacerme la distraída e ignorar semejantes Verdades Espirituales, había encontrado un Maestro tan elevado que me ayudaría a conectar con mi propio Corazón.
A lo largo de estos años acompañando a mi Guía Espiritual he ido aprendiendo, no solo de las enseñanzas expresadas en palabras por él, sino sobretodo, de su silencioso ejemplo.
Muchos enseñan palabras que pueden ser positivas para el ser humano, pero el que enseña con su ejemplo mayor mérito tiene, ya que solo aquel que transitó un camino empedrado, puede mostrar las piedras para que los que le siguen, no tropiecen. "Un ciego no puede guiar a otro ciego porque los dos caerán en un pozo" nos enseñó Cristo.
Pero el que ya libró varias batallas contra sus propias sombras interiores, puede enseñar a otro cómo hacerlo, tal como manifestó Cristo al decir: "He vencido al mundo" haciendo alusión al mundo que se manifiesta en nuestro corazón: nuestras tentaciones, miedos, apegos, pensamientos y sentimientos negativos.
El ejemplo también brinda fuerza a quien lo contempla, y la aspiración de lograr las mismas metas.
Estos años han sido de un verdadero aprendizaje, el mirarme a mí misma y forjar mi carácter a partir de una Ética Espiritual y a través del cultivo de las Virtudes Celestiales y poco a poco el incremento de la Sabiduría.
Son muchas las cosas de las cuales estoy agradecida con mi Práctica Espiritual, con DIOS y con mi Dǎxiāo Àn 打消暗 pero quizás una de las más importantes es el haberme ayudado a restaurar la relación con mi padre antes que partiera de este mundo.
Mi padre era un hombre muy bueno, todos quienes lo conocieron darán testimonio de esto.
Lamentablemente, en mi corazón anidaba rencores y resentimientos por basarme en expectativas impuestas. Cuando me enteré que tenía una enfermedad terminal, sentí una fría indiferencia, estaba mi corazón cerrado.
El proceso de enfermedad duró un año antes del desenlace final; fue gracias a la guía de Dǎxiāo Àn 打消暗 Glauco Branda basado en esta Enseñanza Espiritual, que pude aprovechar ese tiempo que nos regaló DIOS, para sanar heridas, abrir mi corazón y decirle todo lo que lo amaba. Esto fue algo muy, muy importante para mí, de otra forma hoy seguiría cargando con una mochila muy pesada.
El me hizo ver el verdadero corazón de mi padre, me enseñó a mirar con más atención: "lo que uno ve del exterior es la elección de tu corazón" solía repetir mi Maestro. Comprendí entonces que yo estaba centrada en ciertos aspectos negativos que me impedían valorar y apreciar los aspectos positivos de él, el corazón de bondad, su ética, el ver siempre lo bueno de los demás sin criticar, tanto como su sentido del humor sano y para nada grosero, que aunque un tanto reiterativo, (su repertorio no era tan amplio como su corazón :) hoy los recuerdo y siempre me sacan una sonrisa.
Esa cercanía que mi Maestro me ayudó a generar hizo que mi padre también se animara a abrirse conmigo, me manifestó su apoyo en mi manera de obrar y que se sentía orgulloso de mí, en ese entonces yo tenía apenas 23 años estaba comenzando mi propio emprendimiento, me había mudado sola y trataba de vivir una vida digna, de amor a DIOS y servicio a los demás.
El vivir una vida Espiritual no siempre es bien visto por las personas y ocasiona muchas veces críticas e incomprensión. El apoyo de mi padre en ese entonces fue para mí justo lo que necesitaba, un bálsamo de DIOS.
A veces uno no valora lo que tiene, parece común o insignificante algo, porque lo vemos todos los días, mi Maestro me enseñó a ver siempre lo positivo y lo que realmente importante de la vida, a ser consciente hoy para no arrepentirme mañana, es muy triste esperar a perder algo para valorarlo .
Innumerables son las enseñanzas y consejos que me ha dado Dǎxiāo Àn 打消暗 Glauco Branda, los años en su compañía han sido un verdadero entrenamiento interior y exterior; tanto a nivel de mi carácter, me ha permitido sanar heridas, madurar psicoemocionalmente, desarrollar capacidades en todos los órdenes de la vida, tomar domino sobre el cuerpo y la mente, desarrollar la consciencia y la hesiquía para no actuar impulsivamente o emocionalmente.
Y por sobre todas las cosas me ha guiado a tomar contacto con la Divinidad, puesto que en reiteradas ocasiones a través de las técnicas meditativas Zhēn Dì Chénsī 真谛 沉思 he logrado una verdadera Vivencia Espiritual y no existe un goce más impresionante que ese.
Gracias a DIOS por tanta Bendición!
Gracias al Creador por brindar al mundo un hombre como Mi Maestro, que gracias a su gran cultivación interior, es UNO con la Yánshèng 圣言 de DIOS y por tanto de inmensa inspiración para todo aquel buscador espiritual sincero.

